Reflejos Primitivos y TMR

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¿Qué son los reflejos primitivos?

Mientras está en el útero materno, el bebé vive en un medio acuoso donde se desarrolla hasta que más tarde comenzará a vivir por sí mismo. Para sobrevivir viene dotado de unos movimientos automáticos dirigidos desde el tronco encefálico llamados reflejos primitivos.

Estos reflejos primitivos permiten y ayudan al bebé a realizar funciones como descender por el canal del parto o succionar para alimentarse.

No obstante, estos reflejos automáticos deberían tener una vida limitada y dar paso a los reflejos posturales controlados desde el cerebro. Lo que permitirá un correcto desarrollo neurológico.

Si estos reflejos permanecen activos habrá una debilidad o inmadurez cerebral, y afectarán no sólo a sus habilidades motoras gruesas o finas, sino también a la percepción sensorial y cognitiva.

La integración de un reflejo supone la adquisición de una nueva habilidad, a veces lo que ocurre es que no conseguimos que ciertos procesos se hagan de una forma automática por no estar integrado algún reflejo, lo que ocasiona que estos procesos se hagan a través de un esfuerzo continuo y consciente lo que lleva a un agotamiento prematuro y muchas veces a un rechazo de ciertas tareas.

Mediante el examen completo en el que evaluamos la integración de los reflejos primitivos, detectamos si un reflejo no está integrado y así poder descubrir la causa del problema visual, motor o sensorial. Si detectamos que hay varios reflejos sin integrar posiblemente estaríamos ante un retraso en el desarrollo neurológico.

¿Cómo podemos integrar los Reflejos Primitivos Activos? 

Terapia de Movimientos Rítmicos

Para integrar los Reflejos Primitivos que aún permanecen activos realizamos la Terapia de Movimientos Rítmicos (TMR). Se trata de un programa personalizado de ejercicios activos y pasivos para conseguir integrar estos reflejos no inhibidos y poder automatizar procesos de manera involuntaria.

Si esta terapia no se hace bien o simplemente no se realiza, los reflejos permanecerán activos.

Una vez finalizada esta terapia, y los reflejos quedan integrados e inhibidos, podemos observar resultados a nivel motor, académico, coordinación mano-ojo  e incluso emocional.

Síntomas que podemos observar cuando los reflejos permanecen activos:

  • Dislexia y dificultades de aprendizaje
  • Malas posturas
  • Pobre coordinación mano-ojo
  • Problemas de equilibrio
  • Pobre coordinación
  • Problemas de lateralidad y movimientos cruzados
  • Malas posturas a la hora de escribir
  • Problemas de atención y concentración
  • Problemas para aprender a dar la voltereta, saltar a la pata coja o montar en bicicleta
  • Mareo por movimiento
  • Problemas de comportamiento, muy introvertido y tímido o agresivo
  • Palabras entrecortadas, lenguaje pobre y tardío
  • Hipersensibilidad  a la luz, al tacto, a los estímulos visuales o kinestésicos
  • Mala letra
  • Hiperactividad
  • Se distraen fácilmente
  • Impulsividad
  • Problemas de organización
  • Problemas de acomodación

En Óptica Císcar, tenemos la formación necesaria para realizar el estudio completo de los reflejos primitivos, detectando los reflejos que permanecen activos y realizar el programa personalizado de terapia de movimientos rítmicos (TMR) para la integración de dichos reflejos.

Esta terapia forma parte de todos nuestros programas de Terapia Visual individualizada y nos ayuda a mejorar las habilidades visuales necesarias para el aprendizaje, la visión en profundidad, la coordinación ojo-mano, la postura visual y la percepción e interpretación de lo que vemos.